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Giraluna, Aute

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Hay quien sueña con los ríos
Que conduzcan a El Dorado
Hay quien sueña con las fuentes
De la Eterna Juventud
Hay quien sueña con el Oro
Del Becerro idolatrado
Y quien sueña con la Alquimia
Que haga del vicio, virtud... Pero yo que no pretendo
Fortalezas ni fortuna,
Sólo un sueño soñaría...
Entre un mar de girasoles
Buscaría un Giraluna
Que velara y desvelara
Cada noche la otra cara
De la luna...
Gira, gira Giraluna,
Gira, gira, gira, luna
Gira, gira y mírame... Hay quien sueña con el trueno
De la caja de Pandora
Hay quien sueña con el rayo
Redentor del Santo Grial
Hay quien sueña con Olimpos
Donde no entre el mal de Aurora
Y quien sueña con androides
Más allá del Bien y el Mal. Hay quien sueña con el tacto
De la mano del rey Midas
Hay quien sueña con la piedra
Del poder filosofal
Hay quien sueña con cruzadas
Contra infieles en guaridas
Y quien sueña con arenas
En la Meca celestial Haz que vea el haz de luz
Gira gira Giraluna,
Gira gira gira, luna De la cara de tu cruz.

Mañana es ahora, Isabel Coixet

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Y pasado también. Porque  hoy esto es lo único que existe, este ahora y aquí. Este presente brumoso e irreal que parece una de esas grabaciones de televisión que aparecen en las películas de ciencia ficción, cuando los guionistas quieren contar, sin complicarse mucho la vida, que el mundo que refleja la película es un mundo apocalíptico. Pues bien, ese mundo apocalíptico es ahora y lo vivimos entre cuatro paredes, un balcón y las pantallas del teléfono y el ordenador. Lo vivimos en zapatillas, en pijama, entre lavadora y lavadora, entre llamada y llamada, vistazo a las noticias, libro que se nos cae de las manos, a menos que sea un thriller adictivo, porque todo, especialmente los buenos libros, remite a esto, a esta locura, a estas calles vacías, a esas voces en la noche, a esos pequeños actos heroicos, a los rumores, a las discusiones absurdas. En este presente que se alarga hasta no sabemos cuánto, hay rumores, versiones opuestas de la realidad que se impone. Nos enví…

Gógol, entre la risa y la tristeza

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Los cuentos de Gógol tienen algo de mágico, situaciones surrealistas como esa noche de Nochebuena llena de personajillos extraños, o esa nariz que se aparece en el bocadillo de un barbero, o ese pueblo que se transforma para dar buena impresión al inspector general... Historias con las que te ríes pero que tienen un poso de tristeza.

Pushkin, amigo de Gógol, decía de él: "Debajo de sus risas se perciben las lágrimas invisibles".

Con su novela "Las almas muertas" denunció la esclavitud de la servidumbre que estaba en manos de terratenientes derrochadores o que acumulaban riquezas sólo para ellos. Su protagonista: Chichikov, dedicado a comprar las almas muertas de los siervos, caracterizado magistralmente como esa persona que cree saber absolutamente de todo, y que en esta novela es un representante mal pagado del demonio, como dice Nabokov.

En su obra continuamente alterna la risa con la tristeza, lo cómico y lo horroroso, la vida real con la fantasía.

No me puedo…

Lérmontov, dolor, amargura y melancolía.

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"Con temor contemplo el futuro y el pasado con tristeza. Y como el condenado en el patíbulo busco a mi alrededor un alma hermana. ¿Acaso el mensajero salvador me revelará el sentido de la vida,  el fin de expectativas y padecimientos?"
Lérmontov, el joven ruso que sufrió mucho por la muerte de Pushkin, pero que él mismo repitió su final, y acabó muriendo también en un duelo con sólo 27 años. De él nos ha llegado sobre todo poesía, una poesía donde la esperanza está ausente. 
"¡Con ojos tristes contemplo a mi generación! Su futuro es vacío u oscuro."
Gorki dice de él: "en su pesimismo vibra el desprecio a la sociedad que lo origina y lo condena (...)".
Sólo le dió tiempo a escribir una novela, "Un héroe de nuestro tiempo". En el prólogo él mismo nos explica que es un retrato de una generación. Es una novela donde nos cuenta las desventuras provocadas por su mismo protagonista, Pechorin. Un héroe de nuestro tiempo no nos habla de un verdadero hér…

Pushkin, creador de la literatura rusa

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Pushkin, considerado por Gorki como uno los grandes artistas del universo. Los estudiosos dicen que gracias a él la literatura rusa se convirtió en una de las grandes literaturas del mundo. 
Su Eugenio Onieguin, un personaje insatisfecho con su vida ociosa y vacía, que a lo largo de la literatura seguirá apareciendo en muchos otros escritores.  En el maestro de postas también aparece por primera vez el individuo insignificante, humillado por la vida y por todo el que le rodea. 
Pushkin aportó a la toda la literatura rusa posterior la licreación libre, liberándose del lenguaje ampuloso. Tuvo la gran capacidad de describir las cosas más comunes de la vida cotidiana o los sentimientos del hombre más sencillo, convirtiéndose en el fundador del realismo. 
 El maestro de postas, La dama de pique, Dubrovski...Son relatos donde desfilan grandes personajes. Si te engañase la vida no te aflijas, no protestes, aguanta los días tristes, llegarán días alegres. Nuestra alma en el futuro vive; la op…

Y así pasan los días

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El mundo gira
Rápido a mi alrededor
Y no sé si orbitar con él
O dejar que lo hagan los demás Llévame vida llévame
Sin miedo sin tapujos ni mentiras
Porque esto se acabará
Ya sabéis que un día pronto acabará Y sólo me queda disfrutar
Arder, quemar, reír y llorar
Porque esta es la verdad
Mantener la llama en la oscuridad
Porque esta es la verdad
Mantener la llama en la oscuridad Pero no somos de piedra
Nacimos de la erosión
Que transforma el paisaje
Y mi alma también Y ya encontré la razón
Para amarte sin preguntarme
Y si vienen días grises
Ya vendrán días con los rayos del sol Remaré y remaré
Por corrientes de electricidad
Que van de ti a mi
Que van desde aquí hasta otro lugar
Que van desde aquí hasta otro lugar
Pero no somos de piedra
Nacimos de la erosión
Que transforma el paisaje
Y mi alma también
Y así pasan los días
Que avanzan sin cesar
Llevándome a lugares
¿Quién se iba a imaginar?

Y la gente se quedó en casa

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«Y la gente se quedó en casa.  Y leyó libros, y escuchó, y descansó, y se ejercitó.  E hizo arte.  Y jugó juegos.  Y aprendió nuevas formas de ser.  Y se quedó quieta.  Y escuchó más profundamente.  Algunos meditaban, otros rezaban, algunos bailaron.  Algunos se encontraron con sus propias sombras.  Y la gente comenzó a pensar de forma diferente.  Y la gente sanó.  Y, en ausencia de personas que vivían de manera ignorante, peligrosas, sin sentido y sin corazón, incluso la tierra comenzó a sanar.  Y cuando pasó el peligro, y la gente se encontró de nuevo, lloraron por los muertos, y tomaron nuevas decisiones, y soñaron nuevas visiones y crearon nuevas maneras de vivir.  Y sanaron la tierra por completo, ya que habían sido sanados».
K.O’Meara