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El infinito en un junco, Irene Vallejo.

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"Aunque ya no soy aquella niña, escribo para que no se acaben los cuentos. Escribo porque no sé coser, ni hacer punto; nunca aprendí a bordar, pero me fascina la delicada urdimbre de las palabras. Cuento mis fantasías ovilladas con sueños y recuerdos. Me siento heredera de esas mujeres que desde siempre han tejigo y destejido historias. Escribo para que no se rompa el viejo hilo de voz."
Esto es El infinito en un junco, un hilo que nos une con nuestros antepasados, un viaje de millones de años donde descubrimos el comienzo del amor por los libros, desde la biblioteca de Alejandría hasta la biblioteca actual de Oxford. Un ensayo que es un canto a las humanidades pero también a la humanidad en sí.
Conocemos historias como la de Esquilo, que luchó contra los persas y que después llevará a los escenarios la pena de sus enemigos derrotados. "Sin burla, sin odio, sin geralizar las culpas. Y así, entre el duelo, las cicatrices y el afán de comprender al extraño, empieza la his…

Seres humanos que no se rinden.

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Gracias Xavier por escribir este libro, por tus viajes y narraciones, gracias por escuchar a tanta gente y por transmitírnoslo.

Indestructibles es un libro con el que aprendemos muchas cosas. Aprendemos por ejemplo, que hay partes del mundo en los que el cambio climático hace que una niña deje de poder ir a la escuela. Para nosotros el cambio climático es ponernos más tarde el abrigo y pasar más calor en verano. Pero en pueblos de África, es otra cosa.

Dice Aldekoa que "este es un libro sobre seres humanos que lo intentan. Hombres y mujeres que sufren, ríen, opinan, evolucionan, se rebelan y luchan. Protagonistas activos de sus vidas que se revuelven ante un destino que los quiere sometidos, encadenados, víctimas." "Indestructibres es un libro sobre seres humanos que no se rinden."

Para que no nos perdamos por esa tierra inmensa de países que no sabemos situar, el libro tiene su mapa y además viene señalada la principal ruta migratoria hacia Europa. Esas personas …

La tremenda sencillez de la muerte.

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Hoy os traigo dos libritos que hablan de lo mismo: de despedirnos de nuestros seres queridos. En uno pudo haber despedida y en el otro, no. En nuestra sociedad actual todo esta diseñado para que no hablemos de la muerte, cosa de la que no podemos escapar. "Vivimos tan enajenados de la muerte que no sabemos cómo actuar."

En el libro de poemas de Aberasturi, hay despedida a la casa de los padres, cuando esta se queda vacía. Rosa Montero nos habla de la muerte con la vida de Marie Curie, cuyo marido murió en un accidente. Marie Curie, esa mujer brillante como el radio que descubrió, sintió el vacío más profundo cuando su marido murió. Rosa Montero, sabe muy bien de lo que habla, ella misma ha sufrido ese dolor inmenso.

"Cuanto más se envejece, más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia."
"la tremenda sencillez de la muerte,  ese instante final, definitivo que reduce a recuerdo ceniza y humo tanta lucha, tanto am…

Pequeño país, Gaël Faye

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Pequeño país. Gaël Faye.

"La infancia me ha dejado marcas con las que no sé qué hacer. En los días buenos me digo que es de ellas de donde nacen mi fuerza y mi sensibilidad. Cuando he llegado al fondo de la botella, veo en ellos la causa de mi inadaptación al mundo."
Gaël Faye es de Burundi, huyendo de la guerra y el genocidio vive en Francia. Es músico. Y también escritor. Pequeño país es el primer libro que escribe. Un libro necesario para nuestro mundo que cierra puertas, que levanta muros y fronteras. 
"Observo sus embarcaciones improvisadas llegando a suelo europeo. Los niños que descienden de ellas están ateridos de frío, hambrientos, deshidratados. Se juegan la vida sobre el tapete de la locura del mundo."
Su madre ruandesa, su padre francés. Durante años vivió atormentado por lo vivido.
"El genocidio es una marea negra; quienes no se ahogan van cubiertos de petróleo durante toda la vida."
 La música fue su bálsamo. Pequeño país es un libro autobio…

Nadie deja su hogar a no ser...

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Nadie deja su hogar a no ser que su hogar sea la boca de un tiburón. Solo corres hacia la frontera cuando ves toda la ciudad corriendo también tu vecinos corren más rápido que tú, el chico con el que fuiste al colegio que te besó hasta el vértigo detrás de la vieja fábrica sostiene una pistola más grande que su cuerpo, solo dejas tu hogar cuando el hogar no deja que te quedes nadie deja su hogar a no ser que el hogar te persiga, con fuego bajo los pies, sangre caliente en tu vientre. No es algo que nunca pensaste en hacer, y cuando lo hiciste, llevaste el himno bajo tu aliento, esperando a llegar al lavabo del aeropuerto para romper tu pasaporte y tragártelo, con cada bocado de papel dejando claro que no volverías. Tienes que entender que nadie pone a sus hijos en un barco a no ser que el agua sea más segura que la tierra. quién escogería pasar días y noches en el estómago de un camión a no ser que las millas de viaje signifiquen algo más que el viaje. Nadie escogería reptar bajo ala…

Marcovaldo, Italo Calvino

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De vez en cuando hay que leer a Calvino, de vez en cuando hay que ver la realidad con otros ojos, con ojos llenos de imaginación.

Marcolvaldo y su familia viven en una ciudad  deseando vivir en el campo, anhelando permanentemente estar en la naturaleza. Uno de los hijos un día persigue a unas vacas porque se cree que las vacas son libres. Y descubre que las vacas son libres pero los que cuidan a las vacas no.
Marcovaldo, ese ser que es capaz de irse del médico llevándose a un conejo escondido.
Esa familia que se van al supermercado y llenan los carros sólo para sentirse como los demás.
Esos niños que desde su ventana apedrean un anuncio luminoso porque no les deja ver a las estrellas.

Marcovaldo igual vive cerca de nosotros. Ingenuo, sensible, trabajador, preocupado por su familia, y sobre todo viendo la esperanza en cualquier resquicio del día.

Telefónica, Ilsa Barea-Kulcsar

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Un relato distinto sobre la Guerra Civil. Los últimos días de la resistencia de Madrid. Contado por una periodista que pasó esos días en el edificio de la Telefónica, objetivo principal de los bombardeos.

No todo estaba publicado.

En la web de zenda encontraréis un buen artículo sobre el libro.